El federalismo mexicano ante la covid-19

La covid-19 ha significado todo un reto para el mundo, y el entramado institucional mexicano también se ha puesto a prueba.

La pregunta sobre quien debe hacerse cargo de la crisis sanitaria, sigue en el debate público, y las formas en como se ha manejado la situación también.

Los desencuentros entre el gobierno federal y los gobiernos estatales no son una novedad, y no solo en este tema; las diferencias han surgido, sobretodo, con gobiernos de la oposición, principalmente de Acción Nacional (PAN), agrupados la llamda Asociación de Gobernadores de Acción Nacional (GOAN).

Pero también se pueden observar algunas diferencias, con gobiernos morenistas, por ejemplo, con la estrategias y el manejo de la pandemia en la Ciudad de México, sin embargo, estas no son tan tensas como con otras entidades de la república.

Recordemos que hace algunos meses, recién iniciaba la crisis sanitaria en el país, varios gobernadores de oposición, sobretodo de los estados más industrializados y que más recursos aportan, invitaban a revisar el pacto fiscal federal, hablando de una Convención Nacional Hacendaria, días después el tema salió de la agenda pública.

Algunos gobernantes señalaron que debía revisarse pero que este no era el momento. Pero en días recientes, el tema ha vuelto a ser objeto de debate.

En los últimos días, también, ha surgido un importante diferendo entre autoridades federales y estatales, dichas fricciones se deben al confuso semáforo nacional epidemiológica y a los semáforos locales, cada quien entiende y hace lo que quiere.

En una declaración, Hugo López-Gatell señalo que la federación coloca a cada estado en un color del semáforo epidemiológico, de acuerdo a ciertas características. Sin embargo, hubo algunos representantes que han manifestado su inconformidad respecto a dicho instrumento; por lo que el subsecretario dijo que cada gobierno local que difiera en el color en que se encuentre su estado, respecto a lo que señale Salud, deberá asumir la responsabilidad de sus acciones.

Y, debemos recordar que conforme al color del semáforo, varían las actividades que pueden realizarse o reabrirse; de ahí la trascendencia de dicha declaración.

De inmediato algunos gobernadores y gobernadoras manifestaron su desacuerdo. Una de ellas fue la Jefa de Gobierno de la capital mexicana, Claudia Sheinbaum.

También surgió la llamada Alianza Federalista, integrada por gobernantes del PAN, el PRD e independiente, solicitaron la renuncia del funcionario y vocero del gobierno federal.

El subsecretario y el presidente Andrés Manuel López Obrador, se manifestaron abiertos al diálogo y respetuosos de las posiciones de quienes integraban este grupo.

Sin embargo, como ya lo he dicho, esta no es la primera vez que hay tensión entre los distintos niveles de gobierno. Pues desde el inicio del gobierno lopezobradorista ha habido diferencias en muchos temas.

Por ejemplo, en seguridad, al parecer no ha habido una total cooperación, por lo que López Obrador decidiera hacer una gira por los estados con los que más distancia ha habido (Guanajuato, Jalisco y Colima).

Desde la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago) la oposición no ha sido tan fuerte, o al menos no por todos y todas las gobernadoras.

Otro caso, fue cuando terminó la Jornada Nacional de Sana Distancia, con lo cual las medidas sanitarias pasaron a estar a cargo de las entidades federativas.

Pero no todo son buenas intenciones, pues hay detrás de todo, una muy importante de poder. Y es que, la llegada de este movimiento de centro izquierda (morena) ha significdo una ruptura con los estándares acostumbrados anteriormente, si duda quizá, hay muchos errores, pero también se han podido colocar temas en la agenda, que de otra manera no se hubiera podido.

Así pues, me parece que el pacto federal es importante, y en pro de la democracia, pues la centralización del poder puede ser menos democrática.

Pero dicha descentralización, debe ser más cooperativa y abierta al diálogo, que cada quien asuma sus responsabilidades y competencias, pero dejando de lado los egos y proyectos políticos personales.

No que cada quien haga lo que cree que debe hacer, a su entender, ello pues, podría crear un gran caos y desorganización. Quizá esto sea una invitación a reflexionar la construcción de nuestras instituciones y la organización política que queremos tener, que sea funcional y útil.

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