Retomada de: América Noticias

«La vida es breve, el arte es largo, la oportunidad fugaz, la experiencia engañosa y el juicio difícil.»

Hipócrates

El término eutanasia proviene de las palabras griegas «eu» (bien) y «thánatos» (muerte). Es todo acto u omisión que ocasiona la muerte inmediata de una persona con el fin de evitarle sufrimientos insoportables o de evitar la prolongación artificial de su vida.

La eutanasia según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se puede entender como la acción del médico que provoca deliberadamente la muerte del paciente, es decir, que se provoca voluntariamente la defunción de un individuo; siendo así que puede realizarse por la vía directa, en cuyo caso sería proporcionado una inyección letal al enfermo, o por la vía indirecta, que podría ser al no brindar el soporta fundamental para la supervivencia del mismo. De manera que, en ambas vías, el fin primordial es el mismo, llevar a su fin el destemple de una vida.

Comúnmente, la eutanasia puede llegar a confundirse con el suicidio asistido, si bien van en el mismo sentido, no son mutuamente excluyentes pese a lo que muchos pueden llegar a pensar, simplemente guardan una abismal diferencia entre uno y otro. Por un lado, la eutanasia es ejecutada por un médico competente, bajo el ideal de culminar deliberadamente con la vida a fin de prevenir sufrimientos posteriores, mientras que, por el otro, el suicidio asistido implica que sea ejecutado a solicitud del enfermo terminal por no poder llevarlo a cabo por sí mismo; se ha creído erróneamente que durante el proceso, el paciente será meramente guiado por alguien más que le facilitará tanto los medios como los conocimientos para poder realizar la acción por sí mismo, sin embargo, en la realidad es totalmente lo contrario.

En el panorama global, dicho procedimiento médico es considerado en algunos países como un derecho fundamental (el derecho a la muerte digna), pese a ello, en la mayoría de los demás países es considerado un acto atroz que no sólo atenta contra la esfera de lo social y espiritual, sino también en lo legal, por lo que los únicos países que la admiten sin repercusión y bajo ciertos lineamientos, son: Holanda, Bélgica, Suiza, Luxemburgo y Colombia, así como algunos estados concretos de EE.UU. (como Oregón, Washington y Montana.).

En el caso de México, se encuentra prohibida tanto la eutanasia como el suicidio asistido, pues según lo estipulado en el artículo 166 Bis de la Ley General de Salud “Queda prohibida la práctica de la eutanasia entendida como homicidio por piedad, así como el suicidio asistido conforme lo señala el Código Penal Federal.”; y el artículo 312 de Código Penal Federal que establece “ El que prestare auxilio o indujere a otro para que se suicide, será castigado con la pena de uno a cinco años de prisión; si se lo prestare hasta el punto de ejecutar él mismo la muerte, la prisión será de cuatro a doce años”.

En síntesis, el tema de la eutanasia y suicidio asistido, genera fuertes controversias en cuanto a la libre autodeterminación de los sujetos miembros de la colectividad, en su derecho a decidir sobre su existencia, de ahí que ésta pueda ser vista desde una derrota social y profesional, que exige una confrontación ante el deseo individual con el ineludible deber del Estado de salvaguardar la savia vivificadora del ciudadano; hasta un derecho fundamental latente que debe ser exigido ante el gobierno con un garante de ello, con el propósito de asegurarlo como el derecho de cada cual a disponer de su propia vida, en uso de su libertad y autonomía individual.

Éste siempre ha sido un debate en lo moral, filosófico y legal, que indiscutiblemente debe estar basado en una realidad histórica en dónde el acontecer social, la medicina y el punto de vista jurídico, no siempre van de la mano, teniendo como resultante la constante fricción de ideas en las que no debería imperar la fuerza, sino la razón.

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