Si te dijeran que la bebida alcohólica que más problemas ha dado a nivel nacional es el tequila, ¿qué contestarías? ¿Qué cómo va a ser si la cerveza causa más muertes? ¿qué has visto bebidas que alcoholizan más rápido que el tequila o qué a ti no te ha pegado tanto? Quizás, sin embargo, tiene una larga cola que pisarle.

Hablemos de ella brevemente. Bebida alcohólica originaria de Tequila, Jalisco, el tequila es una esencia pura de lo que conocemos como el “agave azul” que abunda en la región. Esta bebida se ha vuelto la preferida para acompañar bastantes platillos mexicanos, pero tiene dos grandes particularidades. La primera es la denominación de origen, que no es más que el decreto que solo Jalisco (junto con otros estados como Guanajuato, Michoacán, Nayarit y Tamaulipas) pueden producir esta bebida. Esta calificación que se emplea para proteger legalmente a los productores de ciertos alimentos, en este caso, las casas tequileras que muchas pueden ser de un origen tradicional.

Esto la ha metido en problemas directos con una bebida muy cercana o familiar: el mezcal. Ambas tienen casi la misma fuente de producción, proceso y venta, el mezcal, de ahí la famosa frase “Se llama Tequila, pero se apellida Mezcal”. Sin embargo, la denominación de origen es la encargada de separarlas (claro, y el gusano). El mezcal tiene su centro en Oaxaca y tiene repartida la producción con otros estados, pero no con Jalisco. Se dice que una vez empresas oaxaqueñas trataron de hacer tequila, y Jalisco argumentó con la Denominación de origen y se cerraron las producciones. Tiempo después las cosas se voltearon, Jalisco quiso hacer mezcal y le pagaron con la misma moneda.

Pero la segunda puede llegar a ser más problemática: su cultivo. De manera general, todos los tequilas (blanco, reposado, añejado, etc) vienen del ya mencionado agave azul del que, aunque hay muchos polinizadores naturales, como bien lo dijo Elena Martínez en un artículo para el diario La Vanguardia hay uno que es esencial para este producto: el Murciélago Leptinoterix yerbabuenae, que lamentablemente está en peligro de extinción.

Sin embargo, la empresa tequilera igual tiene un problema aún más serio. Con un tequila normal, hace falta solo 2 meses. Pero para el añejado, la producción puede ir desde el año hasta los cuatro. Además del murciélago, las empresas tequileras han recurrido ha muchas tácticas de polinización y conservación para la aceleración de los mismos, debido a la alta demanda. Estas contaminan tanto suelo como agua. Lo que lo hace peligroso es que es el mismo suelo que se usa para el cultivo de agave. Así que se puso a sí misma en “autopeligro de extinción”.

Sea cual sea la razón, el tequila es casi un emblema de nuestro país, sin embargo, igualmente es un producto que lo está alcanzando la problemática ambiental. Además de consumirlo y festejar con él, ¿qué estamos haciendo para asegurarnos que se siga conservando?

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