Conforme pasan los años, cada vez nos adentramos más en una era, en donde los humanos tenemos cada vez menos lugar en esta tierra. Los avances tecnológicos han provocado una serie de cambios que, en primera instancia, deberían ser en favor de la humanidad. Sin embargo, y siendo unos fieles analistas de la situación y del mundo al que nos dirigimos, ¿Serán estos cambios favorables para la humanidad?

El actual presidente de los Estados Unidos, Donald J. Trump en su primera campaña política hacia la presidencia entre 2015 y 2016, advirtió al pueblo norteamericano que, los mexicanos y los chinos eran quienes les robarían los empleos y por ello debían endurecer sus políticas migratorias e incluso construir una barda en la frontera con nuestro país. Lo que él nunca les advirtió fue que, quienes realmente y eventualmente le quitarán los empleos a su pueblo son los algoritmos y la sistematización de procesos sin el ser humano. Por lo que nunca pensó que, en vez de construir un muro en nuestra frontera, debió haber construido un firewall o cortafuegos en sus sedes tecnológicas, tales como Silicon Valley o Seattle. 

En el pasado, las cuestiones financieras que nos atañen día con día, eran entendibles para un gran sector de la población, todo operaba de manera análoga y sin complicaciones. Hoy en día, las computadoras han constituido un sistema financiero a nivel global tan complejo, en el que son pocos los humanos capaces de entenderlo al cien por ciento. Mientras nuestra tecnología y más específicamente, nuestra inteligencia artificial siga avanzando, probablemente lleguemos al punto en donde ningún humano entienda las finanzas globales.  

En el mismo sentido, potencialmente el mundo se dirige hacia donde no existan más legisladores humanos -claro, ellos mismos nos han probado que no son muy eficientes en su trabajo- o más ministros de nuestra Suprema Corte de Justicia, que sean de carne y hueso, ya que, los algoritmos y la inteligencia artificial simplemente son más eficientes, más rápidos y capaces para resolver nuestros problemas que, nosotros mismos. No obstante, pensar que un conjunto de códigos escritos en una computadora para hacer funcionar a un robot pueden ser mejores que los humanos es difícil pero no imposible, debido a que, las inteligencias artificiales no solo son creadas para desempeñar una actividad, sino que para aprender de ella y de esta manera formular su propio criterio y razonamiento. 

Lo dicho anteriormente, no es un retroceso como humanidad, sino un avance inevitable como especie racional, en donde nos dirigimos hacia un futuro en el que deberemos ser más inteligentes que la propia tecnología, siendo capaces de controlarla, y no que ésta nos controle a nosotros. En este sentido, nuestro porvenir se ve sustentado en una cuerda floja, en la cual se habrá acabado la competencia de los humanos contra los humanos y, juntos habremos constituido a nuestro mejor aliado y mayor enemigo: La tecnología digital. 

Para finalizar, me remito a la frase del autor Yuval Noah Harari: “Los humanos, por mucho siempre han sido mejores inventando herramientas que usándolas con sabiduría.”

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