Hace pocos días, los resultados de algunas becas que brinda la UNAM salieron a la luz, como cada vez que ocurre se dieron un par de caras alegres y muchas más caras tristes.

Es bien sabido por todos que aunque el presupuesto destinado a las becas de sus estudiantes es importante nunca podría el mismo garantizarles un apoyo económico a toda su comunidad de alumnos y alumnas.

Es de esta manera que el sistema de becas siempre busca priorizar a aquellos de menores recursos o mayores necesidades, más en los tiempos presentes que vivimos donde el panorama es más obscuro que nunca.

El problema comienza con que el método de selección en muchas ocasiones no autentifica las condiciones de vida o de ingresos que aportan los solicitantes y entonces es bastante regular que el único filtro entre dar los datos verdaderos y los falsos sea la decisión de cada uno.

Lamentablemente es muy frecuente observar que varias personas que no tienen la necesidad de la misma, hacen de todo para obtenerla. ¿Al final es dinero gratis, no?

Pues no precisamente, tu que vives cómodamente con una familia que obtiene ingresos suficientes no solo para sobrevivir, sino para vivir bastante bien le estás quitando el lugar a alguien que si lo puede necesitar y cuyos datos de vivienda no eran tan bajos como los datos falsos que aportaste tu.

Porque si, conozco personas que afortunadamente cuentan con una gran solvencia económica y tienen el descaro de asegurarle al sistema de becas que viven en una casa de cartón y mantienen a su familia.

Por supuesto que existen muchas cuestiones por las que quizás deberían recibirla todos y todas, pero la vida real no es tan fácil y no todo es como debería ser.

Si tú te encuentras en este supuesto y ahora sabes lo que conlleva anteponer tus caprichos ante las necesidades reales de los demás y sigues pensando que necesitas esa beca, mínimo ten la decencia de poner tus datos reales y permitir con ello que quien la necesite realmente la obtenga antes que tú.

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